jueves, 2 de abril de 2009

Una muerte... ¿una resurrección?

El fallecimiento de Raúl Ricardo Alfonsín resulta un golpe duro para la política argentina; se fue el padre de la democracia, como lo llaman, un hombre clave en la historia nacional. Pero, como dicen los chinos, crisis significa oportunidad, y en ese sentido la UCR tiene -en medio de uno de sus momentos de mayor congoja- la chance ideal para resurgir. Y puede ser la última.
El diario Perfil dio a conocer una carta inédita redactada por Alfonsín (tal vez anticipando el momento final de su vida) en la que reclamaba la unión del radicalismo. Aún cuando el cuerpo del ex presidente continúa siendo velado en el Congreso de la Nación, las piezas ya han comenzado a reacomodarse.
Por ahora la líder radical bonaerense Margarita Stolbizer lidera la nómina de candidatos en las legislativas nacionales; inmediatamente detrás está Ricardo Alfonsín, hijo del fallecido mandatario. No son pocas las versiones que anticipan un enroque de nombres, y está claro por qué: no será lo mismo una lista que lleve en grandes letras de molde el nombre "STOLBIZER" que el nombre "ALFONSÍN".

El legado. Cobos y Ricardo Alfonsín, de cara a una
oportunidad que el radicalismo soñaba, pero no se esperaba.

Mientras tanto, la otra facción de la UCR, la que en principio había sido separada del partido por sus acercamientos al kirchnerismo, empieza a querer emprender el camino del retorno. La bandera la lleva el vicepresidente Julio Cobos, a quien buena parte de la militancia radical coreó como "presidente" cuando salió de la casa de Alfonsín, la noche de su muerte. Y no perdió tiempo, aún en ejercicio del Ejecutivo Nacional, a anunciar que volvería a afiliarse al radicalismo "por un pedido expreso de Raúl". Ahora la pelota la tiene la conducción nacional del partido. ¿Se atreverán a decirle que no a la figura de la UCR (pasada o presente) con más alta imagen pública de los últimos diez años?
Todo indica que el movimiento político más antiguo de la Argentina comienza a rearmar sus filas. Y puede aprovechar un momento verdaderamente olvidable del peronismo en el Gobierno. Así lo quería el viejo Raúl Ricardo, que aún desde la muerte sigue liderando.