miércoles, 15 de abril de 2009

Otro asalto a la historia argentina

Una demostración de la más infantil falta de seguridad dio la Casa Rosada, al permitir el robo de un bastón de mando, una banda presidencial y otras reliquias que pertenecieron al ex mandatario nacional Arturo Frondizi.
Se sospecha que algunas de las tantas personas que trabajan desde hace tres meses en la refacción del Museo de la Casa de Gobierno habría contado con responsabilidad en el robo, ya que las piezas se encontraban en una vitrina que no fue forzada ni rota para obtener los valiosos objetos.
Ingresar a la Casa de Gobierno, para cualquiera que lo haga, es una empresa que puede durar varios engorrosos minutos, lo que no está mal, dado que allí se encuentran acaso las personas y los documentos más relevantes del país. Desde obtener una credencial de visitante con foto y todo, acreditar identidad, hasta pasar la revisación personal y de los bolsos/mochilas/carteras/portafolios que uno pueda llevar, son sólo algunas de las medidas que supuestamente garantizan la seguridad en el edificio presidencial.

Bastones. Son parte de la historia argentina, deberían cuidarse mejor.
Pero, evidentemente, hubo fallas. Y, claro está, lo que falla no son los sistemas de seguridad, sino las personas que los aplican. Fallan, o son cómplices.
Por eso, la Justicia ya investiga a buena parte del personal que trabaja en la Casa de Gobierno. En eso andan, por ahora, el Juzgado Penal Nº 8 de Marcelo Martínez De Giorgi y la comisaría 2º de la Policía Federal.
No es la primera vez que se produce este tipo de hecho dentro del museo que funciona en la Casa Rosada. Ya el 30 de agosto de 2007 se llevaron dos relojes de oro que habían sido propiedad de los ex presidentes Nicolás Avellaneda y Agustín P. Justo, y una pluma de oro del ex mandatario Roberto Ortiz.
En tanto, el 30 de junio de 2007 un reloj de bolsillo de oro y esmalte que había pertenecido al general Manuel Belgrano fue sustraído por desconocidos del Museo Histórico Nacional ubicado en el Parque Lezama. En aquel momento, violentaron una vitrina durante el horario en el que está abierto al público.